Sobre Gillian Flynn y los personajes femeninos

No me acuerdo bien cómo empecé a leer a Gillian Flynn. Seguro saqué, de algún lado, que Gone Girl (Perdida) era el libro del año, y como soy altamente influenciable, quise ver de qué se trataba.

Me encantó.

Me gustó de esa manera tan noquierosalirahacerotrascosasquieroterminaresto, de no poder parar de dar vuelta las páginas (del Kindle). A esta altura del partido, todos sabemos de qué se trata: Amy Dunne desaparece el día de su aniversario y el principal sospechoso es su marido, Nick. Próximamente, en la versión hollywoodense de David Fincher, serán Rosamund Pike y Ben Affleck, respectivamente.

Es fácil describir por qué me pareció un buen libro, y ya muchos lo han hecho antes; aunque no sea fácil hacerlo sin spoilear y, créanme, es algo que vale la pena leer sin que te arruinen antes. Pero no me gustó sólo el twist, el giro de tuerca: me cautivó cómo estaba formado, los puntos de vista de él, las entradas de diario de ella, el ya famoso “cool girl rant” (es un gran spoiler, así que entren bajo su propio riesgo).

Yo leo desordenadamente. Pero cuando un autor me atrapa tanto como lo hizo Flynn no puedo pasar a otra cosa: y entonces ahí fui, a devorar sus otros dos libros. El primero, Sharp Objects (Heridas Abiertas). El segundo, Dark Places (no publicado aún en Argentina).

GILLIAN-FLYNN

Sigue leyendo