Hay un tema con Cincuenta Sombras de Grey… Y no tiene que ver con sexo

El 12 de febrero se estrena la película de Cincuenta Sombras de Grey, novela de E.L. James. Película muy esperada, no sólo porque se retrasó más de la cuenta por problemas de guion y de casting, sino porque se trata de la adaptación de uno de los booms literarios más impresionantes de los últimos años. Entre los tres libros de la saga, se vendieron más de 100 millones de ejemplares. La trilogía hasta le sacó el récord de ventas al último libro de Harry Potter, Deathly Hallows, provocando la mejor respuesta del mundo de la autora J.K. Rowling.

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“Imaginate cuántos libros más podría haber vendido si Harry hubiese sido más creativo con su varita”.

No tengo dudas de que a la película le va a ir bien: tiene dos protagonistas atractivos y un remix de “Crazy in love” de Beyoncé que va a hacer que más de uno (yo) vaya al cine solo por eso. Sin embargo, Cincuenta Sombras tiene sus detractores, y no tiene nada que ver con que el libro sea erótico. Al contrario: si bien la erótica es un género que se lee hace años, celebro que más mujeres se acerquen a él. Podríamos hablar de que la relación de sadomasoquismo está erróneamente representada, pero eso ya lo remarcaron muchos. Sí, preocupa que el error sea tal que termina enmascarando una relación abusiva como BDSM. Pero de nuevo, ese es otro tema, uno en el que pueden ahondar mediante la cuenta de Twitter 50 Shades Is Abuse. Lo que me interesa es de dónde viene Cincuenta sombras de Grey. En varios artículos lo explicitaron: la novela comenzó como fanfiction de Crepúsculo. Pero lo dejan ahí, como si fuera un detalle simpático. Que Cincuenta Sombras haya iniciado como fanfiction hace que cientos de miles de personas odien a E.L. James y la llamen ladrona, pero también nos dice mucho sobre lo que está pasando en la industria editorial y en las fronteras – cada vez más permeables – entre productores y fans. ¿Qué significa que Cincuenta Sombras fuera fanfiction? En primer lugar, habría que explicar qué es la fanfiction. Como lo dice su nombre, es ficción escrita por fans de algún producto cultural. En general, se toman personajes y universos ya existentes y se crean historias propias, que son publicadas en los fandoms (comunidades de fans) online. Por ejemplo, como no sabés cómo termina Game of Thrones, escribís lo que te gustaría que pasara con la familia Stark. O podés explorar las vidas de sus antepasados, siempre en el mismo universo. Las posibilidades son infinitas: hay pocas cosas tan libres como los fics.

Fuente: ladygeekgirl.wordpress.com

Fuente: ladygeekgirl.wordpress.com

Esta práctica existe hace años (Anne Jamison en Fic: Why Fanfiction Is Taking Over The World relata cómo fans de Arthur Conan Doyle le enviaban relatos de Sherlock Holmes escritos por ellos mismos) pero se comenzó a sistematizar en los fanzines de Star Trek en los ’70. Luego, se difundió en otros fandoms y, finalmente, la introducción de Internet hizo todo más fácil y, obviamente, más masivo. Sé lo que están pensando (?). Bah, mentira. Pero me imagino. Todo muy lindo, pero si la fanfiction es lo que digo que es, ¿cómo puede ser Cincuenta Sombras fanfiction de Crepúsculo? Hay mucho sexo-después-de-que-Christian-le-saca-el-tampón-a-Anastasia pero nada de vampiros. Ni hombres lobo. Ni relaciones abusiv-AH NO, PARÁ. Existe un género de nombre AU: es la sigla de alternative universe, o universo alternativo. Significa que el autor elige tomar algo de los personajes, o del universo, pero no todo. Puede obviar algo de la trama que no le gustó: por ejemplo, un fic de universo alternativo donde Palacio define por abajo. (*Spoiler alert*: es un mundo maravilloso and nothing hurts.)

Era por abajo, Palacio.

Era por abajo, Palacio.

También puede cambiar a los personajes de universo. Por ejemplo, Harry Potter es tal cual lo conocemos – morocho, de anteojos, medio boludo – pero no es mago, y en vez de vivir en Inglaterra es estadounidense y va a una high school. En estos casos, en general, se mantienen rasgos físicos y de personalidad, pero todo lo demás es distinto. Anastasia Steele y Christian Grey son nada más y nada menos que Bella Swan y Edward Cullen, en un universo sin vampiros pero con artículos de sadomasoquismo. Es muy recurrente el género BDSM en los fandoms, tanto como el AU. El fic original de E.L. James (su seudónimo era Snowqueens Icedragon o, cariñosamente (?), Icy) se llamó Master of the Universe (MotU) y fue muy exitoso en el fandom de Crepúsculo. En ese momento, los personajes seguían siendo Edward y Bella. Esta es una comparación entre el primer capítulo MotU y el de Cincuenta Sombras. Obviamente, el truquito (?) fue cambiarle los nombres a los protagonistas.

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¡Santas ideas originales, Batman!

Obviamente, luego de ser publicada, E.L. James retiró el fic del mundo cibernético, pero Internet no olvida. Son muchas las discusiones que se pueden tener sobre esto. En primer lugar, una sobre la intertextualidad. Si son los personajes de Stephenie Meyer, ¿no podría denunciarla por plagio? ¿Pero si los nombres son distintos, no hay vampiros y la historia es otra… cuánto queda de Crepúsculo ahí? El mero hecho de que la autora de Crepúsculo no la haya denunciado me hace pensar que no tendría sustento una acusación de plagio. Pero aunque nada haya sucedido en el plano legal, en los fandoms la mayoría de la gente explotó de bronca contra E.L. James. La condena, aunque se mantuvo absolutamente en el plano moral, fue la reacción mayoritaria entre los que saben de qué se trata la fanfiction. Pero, ¿por qué? La repuesta es muy simple. Los fandoms se han formalizado a tal punto que comparten géneros, etiquetas, tradiciones, modos de funcionamiento y lógicas internas. La regla principal, la que se mantuvo desde los ’70 hasta ahora, fue la de rechazar el lucro. Muchos han analizado las comunidades de fans en los últimos años. Uno de los primeros fue Henry Jenkins y lo que encontró fue un alejamiento de los valores individuales que priman el interés propio, y un acercamiento a los de interdependencia y reciprocidad. Libertad Borda, por otra parte, asegura que estos grupos funcionan según la lógica de don y contradon: el que escribe no recibe dinero, pero sí un comentario, unas palabras de aliento o crítica constructiva. También, puede ser recomendado ante otros fans.

Henry Jenkins locura.

Henry Jenkins locura.

Está claro que esta regla es fundamental para que los fandoms se mantengan vivos. En general, todos los fics tienen un aviso previo donde el autor aclara que los personajes no son suyos y que no está lucrando con esa historia. De otra forma, las historias (o los sitios web en su totalidad) podrían ser bajadas de Internet por infracción de copyright (Esto es lo que hace Anne Rice, autora de Entrevista con el vampiro, pero eso es para otro post). Entonces, no se lucra porque de otra manera el fandom no funcionaría. Pero los fans viven esta “condición de existencia” de otra forma. El lucro no se rechaza por un tema legal, sino porque está mal moralmente. Las historias se escriben para jugar, para practicar, para ver personajes en situaciones inéditas, para honrar el producto cultural que todos aman. La lógica interna de don y contradon asienta los lazos de la comunidad: si introducís el lucro a la ecuación, se destruye todo. De hecho, muchos temen que – por culpa de E.L. James – el fandom se monetice y las comunidades se vean arruinadas.

Uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuh.

Uuuuuuuuuuuuuuuuuh.

Bethan Jones tiene una mirada muy interesante del tema. Considera, en su ensayo Fifty shades of exploitation: Fan labor and Fifty Shades of Grey, que el problema en Cincuenta sombras no es que se han “robado” los personajes, sino que E.L. James ha usufructuado el trabajo de los fans. En los fandoms, donde en general los fics se escriben por entregas, el feedback puede ayudar al escritor y hasta cambiar el rumbo de una novela. Jones cree que James tomó el trabajo de otros fans (que lo hicieron por amor) y el de su lector beta (una especie de editor en jerga del fandom) pero sólo ella obtuvo los beneficios. Sin embargo, Anne Jamison en Fic – en un capítulo específicamente dedicado al fandom de Crepúsculo – describe con lujo de detalle cómo es que se originó Cincuenta Sombras de Grey y, de esa manera, da información fundamental para entender por qué esta saga enoja tanto. En primer lugar, es importante saber que la trilogía de Meyer atrajo a mucha gente que no tenía ninguna experiencia en las comunidades de fans online o en sus prácticas. Esto sucedió con E.L. James, que entró a mundo de los fandoms directamente a través de los libros de Meyer. Pero la pregunta es ¿cómo un fic – exitoso, claro, al igual que muchos otros – se vuelve “publicable”?

Apalalá, ¡qué parecidos a los de Crepúsculo!

Apalalá, ¡qué parecidos a los de Crepúsculo!

Anne Jamison, y algunas de las fans contemporáneas de Icy que entrevista para su libro, marcan como importante algo que se llamó “The Fandom Gives Back”. Se trató de un evento de caridad en el que los escritores del fandom producían fics específicamente para esa situación y los otros fans daban dinero en nombre de la historia que más les interesaba. Juntaron más de 150 mil dólares que fueron donados a la investigación del cáncer infantil. Un solo capitulo de Master of the Universe, un punto de vista de Edward pedido por los fans, reunió alrededor de 30 mil dólares. Los eventos para juntar plata para caridad son comunes en los fandoms. Es una respuesta típica de los fans cuando quieren distanciarse de esa imagen de loquitos freaks que tanto se ve en los medios.

Igual mi fan prederida es Lorna.

Igual mi fan preferida es Lorna.

No obstante, este evento en particular tuvo una consecuencia inesperada y es que, según Jamison, “tradujo la economía del fandom a números financieros”. Eso significó que muchísima gente que no sabía de comunidades de fans se acercó simplemente porque se dio cuenta de que ahí había muchísima plata por recaudar. El resto de la historia de publicación de Cincuenta Sombras no es nada del otro mundo: Master of the Universe ya había demostrado ser extremadamente popular en el fandom, así que E.L. James lo “bajó” de los sitios donde estaba y lo publicó mediante una pequeña editorial, The Writer’s Coffee Shop (TWCS), que tuvo sus comienzos como un website de fanfiction. Tish Beaty, una de las creadoras de TWCS cuenta en Fic que su trabajo con Master of the Universe/Cincuenta Sombras de Grey fue “asegurarse de que el contenido estuviese lo suficientemente cambiado para no tener problemas de infracción de derechos de autor”. El éxito que tuvo después ya lo conocen todos. Sin embargo, creo que es necesario hacer una aclaración. E.L. James no es ni la primera ni la última en publicar fanfiction como ficción original. Es algo que, si bien se hace poco, es cada vez más común. Tranquilamente pueden haber leído ex fanfiction sin darse cuenta y sin saberlo. También, lo más probable es que no les importe. En general, parece ser un problema solo para los que tienen ciertas ideas y expectativas sobre la fanfiction y los fandoms. Entonces, vuelvo siempre a lo mismo. ¿Por qué tanto odio a E.L. James? ¿Quizás porque ganó fortunas? ¿Porque su lucro fue exagerado? ¿Porque el fic y el libro luego publicado coinciden en un 89%? ¿Porque quiso denunciar a una planificadora de eventos por “utilizar” a Cincuenta Sombras en su página? (La iranía es deliciosa).

Medio caradura, Icy.

Medio caradura, Icy.

Anne Jamison expone una teoría, en Fic, que me parece acertada. Si bien un gran porcentaje de las personas que escriben fics no los publicarían jamás, por estar mal moralmente, pareciera que uno de los problemas con James es que trató, desde un comienzo, de negar o minimizar el comienzo de Cincuenta Sombras como fanfiction y su propio rol en el fandom. Nada dice de que se trató de un proceso “interactivo y con múltiples fuentes”. Lo que E.L. James esconde – o no acepta – es que fue el fandom el que hizo popular a Master of the Universe y eso fue fundamental como punto de partida para su publicación y subsiguiente éxito. En unas conversaciones entre James y otra “big name fan” llamada AngstGoddess (retomadas en el libro de Jamison) quedan claros sus puntos de vista opuestos. Mientras AngstGoddess se ve como participante de una comunidad con reglas, Icy sólo se considera una escritora con lectores. E.L. James no se siente “parte de la comunidad” y, de hecho, “la pone nerviosa”. Aunque AngstGoddess le explica que no se publican los fics a cambio de plata no sólo por un tema de copyright sino por “respeto a la comunidad”, James parece no entenderlo, o al menos no compartirlo. Es bastante divertido buscar las reacciones de los participantes de los fandoms ante lo que ha hecho James. “Perra casi analfabeta” es lo más suave que leí dirigido a su persona (?). “Ladrona” y “plagiadora” son muy comunes también. Lo que hizo, para ellos, está simplemente mal. 1346264723231_3505947 Tengo que admitir que al principio pensaba algo así. Y aún hoy en día me sigue pareciendo poco ética su utilización del fandom (de su beta, sus lectores y su éxito). Sin embargo, cada vez me inclino más a la idea de que la literatura – en su totalidad – es producto de diversas fuentes e influencias, y que es más divertido analizar la intertextualidad que buscar plagiadores. Básicamente, lo que sucedía antes de que se instituyeran los derechos de autor. Si nadie hoy en día se rasga las vestiduras por “Orgullo y prejuicio y zombies” (eso existe) no es porque los personajes sean distintos, sino porque las obras de Jane Austen son de dominio público. Los fandoms, por otro lado, no van a desaparecer. No lo creo. Aunque la monetización sea más frecuente, la demanda que satisfacen las comunidades de fics en Internet es demasiado amplia y compleja como para que se encarguen de ella sólo los fics pagos o las novelas publicadas. La libertad de los fandoms, la seguridad de que si querés leer la cosa más freak del mundo, la vas a encontrar (y nadie te va a juzgar) probablemente no se extrapole a la industria editorial. El mayor miedo, quizás, es que los autores – que durante años dejaron que los fans “jugaran” con sus personajes, mientras no hubiera lucro – retiren sus permisos implícitos y pidan la baja de las páginas web de los fandoms. Considero que la mayoría de ellos, hoy en día, ya notaron que los fans son más beneficiosos cuando se los deja libres de censura. Escribir sobre ciertos personajes como si fueran propios, todos los días, los fideliza indefectiblemente al producto cultural original. En conclusión, como dice Joss Whedon (que de fanfiction sabe bastante): “Toda obra que valga la pena está abierta a interpretaciones no buscadas por el autor. El arte no es una mascota – es tu hijo. Crece y te responde”.

Capo.

Capo.

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3 pensamientos en “Hay un tema con Cincuenta Sombras de Grey… Y no tiene que ver con sexo

  1. Muy didáctico. Desconocía gran parte, por no decir toda, la terminología de ese mundo que creo está lejos de llegar a su punto culminante de difusión, sobre todo gracias al uso de Internet y RRSS. Muy interesantes las vinculaciones jurídicas (es “deformación” profesional en mi caso) del tema (derechos de autor y su relación con la Red de Redes), sobre todo el uso del término “usufructo” que hace Bethan Jones. Muy original.

  2. También escribo fanfiction y me aseguro de colocar el nombre del autor en cada capitulo pero la trama es completamente mia, jaja eso e slo único de lo que estoy orgullosa y sinceramente me sentiría mal si algún día veo un libro famoso con MI trama, eso seria triste.
    E.L. James al menos debería agradecer a los miles de review que algunas personas dejaron en la verdadera historia de cincuenta sombras de grey, porque lo hicieron por edwar y bella no por anastasia o cristian. Para eso esta wattpad, para dejar sus escritos propios, lo que ella hizo no me gusto para nada.

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