Rainbow Rowell, fangirl.

Muchas veces (todo el tiempo) leo libros “malos”. No es que lo piense yo, sino que pertenecen a géneros que se consideran menores. Leo chick lit (literatura para minitas, en una traducción muy criolla), novelas románticas y de vez en cuando vuelvo a la literatura juvenil. Es cierto: probablemente ninguno de estos autores gane un premio Nobel de literatura. También es verdad que algunos son malos, así, sin comillas y desde el dolor de haber desperdiciado tiempo en algo tan horrible. Basura. Pero de vez en cuando te encontrás algo bueno, bueno en serio, en su género y en los demás.

Eso me pasó con Rainbow Rowell.

A Rowell llegué por casualidad. Encontré para leer Attachments, una novela chick lit sobre un encargado de seguridad informática que se enamora de una mujer leyéndole los mails (pero por trabajo, no onda acosador (?)). Me pareció muy simpático, pero no me voló la cabeza, y después de eso me olvidé.
Attachments.Unos meses después, me volví a topar con noticias de la misma autora: esta vez, porque publicaba un libro juvenil llamado Fangirl que – como dice el título – se trata de una chica que es fan de la saga de libros ficticia de Simon Snow. Además, escribe fan fiction basada en ella. Va de nuevo: la protagonista es una fan, que es parte de una comunidad de fans online (fandom) y escribe una historia famosísima de nombre Carry on, Simon.
Ajá. Deme diez.
Cuando terminé Fangirl, leí Eleanor & Park, su libro juvenil más famoso. Y después de eso, esperé ansiosa Landline, con el que volvió en 2014 a la literatura “adulta”. Está claro que algo me gustó de Rowell: leo mucho, pero cuando tenía que recomendar libros la nombraba a ella.
En un primer momento, pensé que tenía que ver con que sus personajes son algo inusuales. No en el sentido que se venía viendo en la literatura young adult: no hay vampiros, no hay zombies, nadie brilla como un diamante bajo el sol y ninguna protagonista es mitad hada, unicornio o algo así. De hecho, Rainbow Rowell se incorpora a una nueva línea del género juvenil en la que tanto los protagonistas como las tramas son bastante reales. Entonces, reales, pero inusuales.
Cath, de Fangirl, conoce el éxito en el fandom de Simon Snow, pero en su vida 1.0 la aterra la idea de ir a la universidad, de empezar su vida, de conocer gente. Tiene ansiedad social pero en serio: es algo que la acompaña durante toda la trama, no un rasgo que se olvida después de las primeras veinte páginas del libro. Y ahí empezamos a ver por qué Rowell es buena: escribe personajes tridimensionales, bien desarrollados, con historias de fondo, no protagonistas que funcionan sólo como la mitad de un romance.
Eleanor, por otro lado, además de tener una vida familiar complicada, es gorda. De nuevo, creo que tengo que aclararlo: Eleanor es gorda en serio. Este dato nos hace pausar porque, como sabemos todos:
Sabias palabras.Pueden pensar que estoy haciendo un chiste, pero no. De hecho Rowell cuenta que, después del gran éxito de Eleanor & Park, muchos comenzaron a acercarse para preguntarle “qué tan gorda es Eleanor? No es tan gorda, no?”. Es tan poco común leer la historia de una chica gorda que pareciera que automáticamente tenemos que suponer que no es tan así. No puede ser TAN gorda.

Sobre este tema, Rowell dice:

“Disfruto las historias sobre mujeres delgadas – las leo frecuentemente. Las disfruto, hincho por esos personajes, pero siento que hay muchas allá afuera y hay suficientes de ellas en el centro de la atención”. (Fuente)

No obstante, no hago tanto alboroto por un personaje con sobrepeso o por una protagonista que escribe fan fiction. Todo eso sería una anécdota si Rowell escribiera mal. Y Rainbow Rowell escribe muy, muy bien.
En primer lugar, es buena en un nivel estilístico: es graciosa, hace muchas referencias a la cultura pop y su escritura fluye fácilmente; es simple pero muy precisa en lo que transmite. Como me dijo una amiga a la que obligué le recomendé leer Fangirl, nada parece forzado. No va a inventar una situación descabellada para generar conflicto en la trama. (Otra amiga me llamó riéndose por una referencia a Beverly Hills 90210, pero esa es otra historia).
Sin embargo, lo que la distingue son las historias que elige contar… y cómo las cuenta. Neda Ulaby considera que “Rainbow Rowell escribe ficción convencional inconvencionalmente. Son romances, pero no hay meet cute o ropas que se rasgan – las personas en ellos parecen reales”. No son relaciones tortuosas: no te vas a quedar pensando que si algo de eso sucediera en la vida real, antes que considerarlo romántico pensarías en llamar a la policía. Creo que sus libros resuenan porque tienen cosas que nos pasaron (o podrían pasarnos) a todos.

Lo que Rowell quiere retratar no empieza cuando se conocen los protagonistas ni termina con un casamiento. Según la autora, no va a estar bien todo sólo porque una mujer haya encontrado “al hombre indicado”. “Eso es una falacia. Porque ellos van a cambiar y cambiar y cambiar”, explica. “Y vos vas a cambiar y cambiar y cambiar. Y se trata mucho más de estar de acuerdo en cambiar uno junto al otro”.
Landline es el primer libro que contiene un elemento sobrenatural: Georgie McCool utiliza el teléfono de línea de su casa y logra comunicarse con su esposo, Neil, veinte años atrás. Es decir, con la versión de su esposo con la que no está casada, la versión de su esposo que es sólo su novio. Y se pregunta si no debería terminar todo en ese momento, impedir que se casen eventualmente y ahorrarle a Neil mucho sufrimiento. Amal El-Mohtar, de NPR, sostiene que la autora contó una historia que no se cuenta muy a menudo: “la de mantenerse enamorados en oposición a la de enamorarse”.
La capacidad de Rowell es tal que, aunque se comunican a través de un teléfono mágico, los diálogos entre estos personajes son más verosímiles que lo que se suele leer en el 99% de la literatura “para mujeres”. No hay ridiculeces ni frases empalagosas; son rápidos, ingeniosos y suenan reales.
Y después de todo, hay un detalle más. Rainbow Rowell es una mina copada. Así de simple. En el fondo, es una fan: no por nada la descripción de Cath es tan precisa. Si la seguís en Twitter la leés hablando de la próxima película de Star Wars o fangirleando como loca por Benedict Cumberbatch. Está completa y honestamente sumergida en distintas comunidades de fans: la tapa de Fangirl, de hecho, la hizo Noelle Stevenson – o Gingerhaze – conocida en el fandom por sus ilustraciones. A su vez, todo esto es lo que hace que Rowell esté particularmente consciente del fandom que generó con sus novelas; en su Tumblr, por ejemplo, rebloguea constantemente fan art de sus libros.
Unas semanas atrás, Rowell informó que su próximo libro publicado será ni más ni menos que Carry On, la fan fiction que escribe Cath en Fangirl. La historia escrita por un personaje ficticio sobre una saga ficticia va a estar a disposición de los lectores. Esta no es una práctica nueva: J.K. Rowling, por ejemplo, publicó tres libros que existen en el universo de Harry Potter.
Sin embargo, algo que hace que este libro sea, en línea con lo que dijimos antes, poco convencional. Carry on es una historia del género slash, es decir que la relación romántica principal de la trama es la de una pareja homosexual, Simon y Baz. Está claro que Rowell no es la primera en publicar un romance homosexual, pero es imposible no remarcar la manera en que pone el foco en el tipo de personajes que usualmente son ignorados por la industria (tanto la editorial como la cinematográfica). Y que lo lleva a cabo con una naturalidad refrescante.
En Rowell, nada de esto parece una treta comercial, una manera de apuntar a un nicho poco explorado; da la impresión de que simplemente está escribiendo lo que quiere. Escribir y leer slash es la norma dentro de las comunidades de fans en Internet, pero ella lo lleva a un escenario masivo y de mayor legitimidad. Con esto no me refiero sólo a que sus libros son publicados en grandes números, sino a que lo está haciendo probablemente en el momento más exitoso de su carrera.
Carry On recién se publicará en 2015, así que no queda más que esperarlo. Mientras tanto, y para convencer a los que todavía estén reacios a leer sus libros, va algo del fan art hermoso que crean los fans de Rainbow.

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12 pensamientos en “Rainbow Rowell, fangirl.

  1. Eleanor & Park es el único que lei y me gustó, ¿Fangirl decís que es mejor? ¡Voy a tener que darle una leída! Seguí escribiendo de lit chick que también soy lectora de ese género 😉

  2. Buenísima la nota! Me convenciste, jaja, tanto es así que me lo compré sin pensarlo 2 veces y ya lo terminé. Hace rato que no leía este tipo de literatura, simple, atrapante, y suuper actual. Me transportó a mi adolescencia…cuando todavía había que esperar a que se publicara cada libro de Harry para leerlo…y mientras tanto teníamos la producción de fanfiction para entretenernos.. (yo usaba el término “Giratiempos” jajaj).
    En fin, me encantó el libro y sobretodo los personajes y sus personalidades. Me quedé con ganas de más!

    • Giratiempos! Qué recuerdos, pasó mucho tiempo eh jaja.
      Si querés más lee Landline, no sólo porque es muy bueno sino porque vas a tener un vistazo de los personajes de Fangirl. Pero no te spoileo nada!

  3. Es lo que necesitaba saber! quiero mas de esos personajes! Así que después de 50 sombras de Grey (que empece hoy), sigo con Landline 😉

  4. Recién acabo de encontrar este blog y estoy total y absolutamente enamorada de él. Y encima recomendas un libro sobre una mina que escribe fanfiction *o* AMOR ETERNO.

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